El día que tu marca aparece en Indecopi, cualquiera puede ver que funciona — y querer una parecida. RADAR vigila los registros todos los días y te avisa apenas alguien se acerque a lo tuyo, a tiempo para frenarlo.
Activar RADAR — desde S/75/mesLo entendemos: conseguiste tu certificado, respiraste tranquilo y seguiste con tu negocio. Pero registrar tu marca no la vuelve intocable. La vuelve visible.
Desde ese día, tu marca está en un registro público que cualquiera puede consultar. Y si a tu competencia le gusta cómo suena, cómo se ve o cómo te va… puede intentar registrar una parecida. En otra clase. O incluso en la tuya. Y nadie te va a tocar la puerta para avisarte.
La protección es por clase. Si registraste tu marca en una sola, alguien puede registrar la misma —o una casi igual— en las otras clases donde también operas o piensas crecer.
Tu actividad casi siempre toca varias: el producto, su venta, su publicidad. Cada flanco sin cubrir es una puerta abierta para que otro entre con tu nombre.
Enterarte de una amenaza significaría revisar la Gaceta de Indecopi todos los días, una por una. Nadie tiene a alguien dedicado solo a eso. Es humanamente imposible.
No es su trabajo notificarte cuando aparece una marca parecida a la tuya. Si no la ves tú, el plazo para oponerte pasa — y cuando reaccionas, ya es tarde.
Que pierdes la exclusividad de lo que construiste. Otro empieza a usar tu marca, tus clientes se confunden, y recuperarla —si se puede— cuesta mucho más que haberla vigilado. El momento de frenarlo es antes de que se registre. Después, es una batalla.
Vigila por ti, todos los días, para que nunca más dependas de la suerte o de revisar la Gaceta a mano.
Nuestro sistema descarga y analiza todas las marcas publicadas, cruzándolas contra la tuya. Lo que a una persona le tomaría horas, RADAR lo hace en minutos, sin fallar un solo día.
No solo donde registraste. RADAR evalúa las clases relacionadas con tu actividad — justo por donde entraría alguien a copiarte sin que lo notes.
Si aparece una amenaza, te llega una alerta clara: qué marca es, en qué clase, y hasta qué día tienes para oponerte. Sin tecnicismos, con la fecha límite marcada.
Cuando decides oponerte, activas el servicio con un precio preferente por ser cliente de RADAR. La defensa lista, sin perder el tiempo que no tienes.
Registras tu marca en RADAR en un par de minutos. Nosotros identificamos tu clase y las conexas que hay que vigilar.
Cada mañana cruzamos las publicaciones nuevas de Indecopi contra tu marca. En silencio, sin que tengas que hacer nada.
Si surge una amenaza real, te llega la alerta con el plazo y la opción de defenderte con descuento. Si no hay riesgo, sigues tranquilo.
Todos vigilan a diario, en tu clase y en las conexas, con alerta y plazo exacto. La diferencia es cuántas marcas cuidas.
Porque el registro protege, pero no vigila. Te da el derecho sobre tu marca en las clases donde la registraste, pero no impide que alguien intente registrar una parecida — y para frenarlo tienes que enterarte a tiempo y oponerte dentro del plazo. Registrar es poner la cerradura; vigilar es saber cuándo alguien está tocando la puerta.
Registrar en decenas de clases que no usas es carísimo e innecesario — y aun así no te avisa si alguien registra algo parecido. Vigilar es la forma inteligente y económica de proteger lo que de verdad importa: cuidas tu marca donde operas, sin pagar registros que no vas a usar.
Te llega una alerta clara con la marca detectada, su clase, el solicitante y la fecha exacta hasta la que puedes oponerte. Si decides actuar, activas la oposición con un precio preferente por ser cliente. Tú decides; nosotros te damos el tiempo y la información para decidir bien.
Claro. Puedes empezar con el plan Panda para una marca y subir a Zorro o Cobra cuando quieras proteger más. RADAR crece contigo y con tu portafolio.
Por menos de lo que gastas en un almuerzo a la semana, RADAR vigila lo que te costó años construir.